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De la Vigilancia de la Salud a la Promoción de la Salud en el Trabajo

13 febrero 2018

La información facilitada por los exámenes de salud puede ayudarnos a determinar las áreas de mejora en la salud de la plantilla, definir un plan de intervención y diseñar las acciones concretas a desarrollar, de acuerdo con los medios disponibles.

El envejecimiento progresivo de la población en las próximas décadas implicará una diferencia considerable entre la población laboral disponible y el número de personas que ésta tiene que mantener. La prevención de riesgos laborales debe, por tanto, plantearse un nuevo reto y dirigir sus esfuerzos más allá, caminando de la mano de las administraciones públicas competentes, hacia la Promoción de la Salud en el Trabajo, con el fin de garantizar que esa población laboral se mantenga sana y productiva durante el mayor tiempo posible. El reto está en dar un paso adelante y pasar de ser una empresa en la que se evitan daños a la salud a ser una organización que genera salud.

La Vigilancia de la Salud puede suponer un buen punto de arranque para la implantación de la PST en la empresa. Para establecer los objetivos y las actuaciones a llevar a cabo en la PST, es preciso poder extraer de los exámenes de salud otros datos que incluyan conceptos ligados a la Promoción de la Salud y no sólo los referidos a las condiciones de trabajo. Los exámenes de salud pueden constituir una buena oportunidad para realizar pruebas adicionales que, en función de la edad, el sexo u otras variables relevantes, permitan la detección precoz de enfermedades. Asimismo constituyen un momento propicio para motivar la adquisición de unos hábitos más saludables.

Como primer paso resulta necesario identificar y aunar todos los indicadores de salud que existan en la empresa, clasificarlos y analizarlos junto con los datos de población laboral y absentismo con el fin de poder desarrollar las líneas estratégicas de PST.

Algunos ejemplos de esos indicadores que pueden servirnos de referencia, a partir de los exámenes de salud, serían:

  • Realización de actividad física (frecuencia semanal).
  • Consumo de tabaco (cantidad de cigarrillos/día y desde cuándo).
  • Consumo de alcohol (cantidad diaria y desde cuándo).
  • Índice de Masa Corporal (IMC).
  • Tensión arterial.
  • Parámetros analíticos.
  • Identificación del Nivel de Riesgo Cardiovascular.
  • Prevalencia de enfermedades osteomusculares.

En función de los indicadores de salud con peores resultados se priorizarán las posibles líneas de actuación en PST a seguir en un determinado periodo de tiempo, pudiendo controlarse la incidencia y la evolución de las actuaciones en los siguientes exámenes de salud.

La Promoción de la Salud ya se viene desarrollando desde las Administraciones Públicas. Hasta el momento, los principales esfuerzos se han centrado en la prevención de enfermedades crónicas, sobre todo las cardiovasculares y el cáncer, que constituyen las principales causas de mortalidad en los países industrializados. Muchos de estos trastornos están vinculados a factores de riesgo que tienen que ver con hábitos culturales aprendidos: fumar, consumir alcohol u otras drogas, llevar una dieta no saludable, el sedentarismo, etc.

Todos ellos son hábitos modificables y, por tanto, constituyen un objetivo primordial en las acciones de la PST. Al mismo tiempo, se pueden utilizar instrumentos de cribado para poder detectar la enfermedad en una fase precoz incrementando las probabilidades de curación. Aunque en este sentido ya hay protocolos de actuación implantados desde el sistema público de salud, éstos pueden complementarse desde el ámbito laboral. Otras acciones de PST más sencillas también pueden garantizar una importante eficacia. Por ejemplo, una simple campaña de vacunación antigripal puede evitar que un importante número de trabajadores la padezca, lo que quedará reflejado en una reducción del absentismo en la empresa.

El envejecimiento saludable deberá apoyarse con acciones de Promoción de la Salud y de prevención de la enfermedad a lo largo de toda la vida. Mejorar la salud de los adultos en edad laboral contribuirá a crear una población sana y productiva y favorecerá el envejecimiento saludable. Cada vez son más las empresas implicadas en el bienestar de sus trabajadores. Se trata de empresas que han sabido ver la PST como un instrumento positivo para favorecer a las personas que la componen y mejorar el rendimiento laboral.

Si la PST puede contribuir a mantener a las personas más sanas y a que éstas realicen una aportación más activa a la sociedad durante más tiempo, ¿no vale la pena implantarla?

 

 

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