Golpe de calor, trabajo y calor en verano

28 junio 2018

En tiempo caluroso, los mecanismos fisiológicos de adaptación entran en funcionamiento, pero tienen sus límites y una vez sobrepasados, los riesgos para la salud son reales.

Trabajando a partir de 30ºC, hay que extremar las precauciones y, por encima de 33ºC se puede estar en una situación de verdadero peligro. Fatiga, piel caliente y seca, dolor de cabeza, sensación de mareo o de vértigo, calambres musculares…estos síntomas pueden ser un aviso de problemas mucho más importantes, incluso mortales, debidos a deshidratación, golpe de calor…

El golpe de calor puede llegar a ser mortal si no se trata a tiempo

En tiempo caluroso, los mecanismos fisiológicos de adaptación entran en funcionamiento, pero tienen sus límites y una vez sobrepasados, los riesgos para la salud son reales (sobre todo cuando se añaden determinados factores tales como una especial penosidad de la tarea o el trabajo al aire libre). Mediante la aplicación de una serie de medidas preventivas sencillas y eficaces es posible preservar la salud y reducir el riesgo de sufrir un accidente.

Adopte unos buenos hábitos frente al calor:

  • Beba frecuentemente agua (un vaso cada 15-20minutos) incluso aunque no tenga sensación de sed.
  • Lleve ropa amplia, ligera, de color claro para favorecer la evaporación de la sudoración.
  • Protéjase la cabeza del sol.
  • Si aprecia cualquier anomalía en el sistema de suministro de agua, comuníqueselo a su responsable lo antes posible.

Concilie “esfuerzo” y “comodidad”

  • Evite o reduzca los esfuerzos físicos importantes.
  • Adapte su ritmo de trabajo según su propia tolerancia al calor.
  • Cuando trabaje al aire libre, procure trabajar a la sombra lo más posible.
  • Utilice sistemáticamente ayudas mecánicas para transportar cargas pesadas.
  • No acelere el ritmo de trabajo para terminar antes, puede sufrir un accidente.

Vigile sus costumbres

  • Evite las bebidas alcohólicas.
  • Evite o reduzca el consumo de tabaco.
  • Evite las comidas copiosas.
  • Refuerce su prudencia si no ha podido descansar adecuadamente por el calor.

Salud y signos de alerta

  • Interrumpa el trabajo si presenta síntomas de alerta y hágalo saber a alguien próximo.
  • Si al terminar una calurosa jornada, notase una fatiga desproporcionada, dolor de cabeza, aturdimiento…, no conduzca su vehículo y procure que le acompañen. Y, si está en tratamiento por alguna dolencia o estado particular de salud, consulte a un médico.

Primeros auxilios:

Si un trabajador expuesto a elevadas temperaturas presenta fatiga desproporcionada, dolor de cabeza, mareo o vértigo, piel seca y caliente, agitación, confusión, fiebre…

  1. Alerte o haga que avisen al 112.
  2. Lleve a la víctima a un lugar fresco y bien aireado.
  3. Quítele la ropa (déjele en ropa interior)
  4. Pásele paños o toallas húmedas por todo el cuerpo, cabeza, nuca y extremidades y repita esta operación regularmente para tratar de bajar su temperatura corporal.
  5. Si la víctima está consciente, hágale beber agua fresca en pequeños sorbos.
  6. Si la víctima está inconsciente, permanezca a su lado hasta la llegada de la atención sanitaria y colóquela en la posición lateral de seguridad.

Otros efectos del sol

La exposición de la piel y los ojos al sol durante el trabajo, sin la debida protección, puede ocasionar efectos derivados de la radiación ultravioleta del sol y producir (cáncer de piel, queratitis en córnea y conjuntiva, debilitación del sistema inmunológico, envejecimiento prematuro de la piel…etc).

El uso de cascos y sombreros de a la ancha con pañuelo y camisetas evitan la exposición directa de las partes más sensibles de la piel a los efectos de la radiación solar. En las zonas de piel expuesta al sol, es muy aconsejable utilizar cremas de protección solar (filtro solar de factor 15 o superior que deberán aplicarse en la piel 15 – 20 minutos antes de iniciar la exposición al sol) y barras labiales (factor 15 o superior). También es recomendable el uso de gafas de sol, ropa ligera y tupida de color claro y crear zonas de sombra en los lugares donde se vaya a trabajar.

Las superficies reflectantes (agua, cristal, metal…etc) son fuentes secundarias de radiación adicional que habrá que tomar igualmente en cuenta a la hora de la protección. Incluso en días nublados, la radiación solar puede penetrar la atmósfera de forma muy considerable y ocasionar efectos desagradables.

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