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La listeria

2 septiembre 2019

El pasado 15 de agosto se decretaba la alerta por listeriosis en Andalucía a raíz de que se detectase carne mechada contaminada de la marca La Mechá por la bacteria Listeria monocytogenes. Hasta la fecha las comunidades autónomas han notificado a Sanidad 197 casos confirmados de listerioris por el brote causado por el consumo de carne contaminada.

La Listeria monocytogenes es una bacteria con muy presente en la naturaleza (campos de cultivo, animales), incluyendo los alimentos, y principalmente es más común que se desarrolle en verduras, frutas, embutidos derivados del cerdo, productos lácteos y también pescado.

Las bacterias en la mayoría de los casos causan una enfermedad gastrointestinal. En algunos casos, se puede desarrollar una septicemia (infección de la sangre) o meningitis. Los bebés y los niños a menudo tienen meningitis. La infección en los primeros meses del embarazo puede provocar un aborto espontáneo. Las bacterias pueden atravesar la placenta e infectar al feto. Las toxiinfección si se produce en las últimas semanas del embarazo puede provocar la muerte del bebe (aproximadamente se da en el 50% de los casos).

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha recibido de la Junta de Andalucía una notificación a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), sobre la ampliación de la alerta a TODOS LOS PRODUCTOS DE LA MARCA “LA MECHÁ”, ya que han sido identificados otros productos no notificados anteriormente, en particular chorizo picante, chorizo dulce y morcilla.

Como consecuencia de lo anterior, se amplía la lista de productos implicados en la alerta a cualquier producto elaborado por la empresa MAGRUDIS S.L. de la marca “La Mechá”, así como a cualquiera comercializado y amparado por las marcas de identificación con número de Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA) 10.025920/SE o 40.057087/SE.

 ¿Cómo podemos prevenir la Listeria en nuestro establecimiento?

  • Utilizar procedimientos térmicos que eliminen la bacteria, como la pasteurización o la cocción.
  • Extremar la limpieza y desinfección de utensilios, maquinaria e instalaciones.
  • Evitar la contaminación cruzada.
  • No almacenar los alimentos durante largos periodos de tiempo y evitar romper la cadena de frío, que beneficiaría todavía más el crecimiento de la bacteria.
  • Incluir el riesgo por contaminación de listeria en el sistema APPCC y llevar un control adecuado.
  • Controlar el ambiente, los vectores, filtros, ventilación y residuos.
  • Es imprescindible una correcta información en el etiquetado de los productos, así como recomendaciones sobre la temperatura de conservación, su manipulación o la vida útil del producto.

 

Nerea Alonso Camarasa

Técnico de Seguridad Alimentaria

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