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Síndrome de la fatiga, ¿qué hacer cuando el cansancio marca tu día a día?

16 mayo 2019

Estar cansado puede ser habitual cuando tenemos largas jornadas laborales o cuando hemos realizado mucho ejercicio físico. Pero, ¿qué ocurre cuando día tras día nos levantamos fatigados y cansados? A esto se le conoce como síndrome de la fatiga.

¿Qué es el síndrome de la fatiga?

Se entiende por síndrome de fatiga crónica (conocido también por sus siglas SFC) a un estado en el que las personas se sienten fatigadas de manera constante. Un cansancio que no disminuye con el descanso pero, en cambio, sí que aumenta con el trabajo físico o mental. Si bien es cierto que no resta años de vida, el SFC puede afectar a la calidad de vida de quien lo padece.

En términos generales, el síndrome afecta más a mujeres que a hombres, siendo la media de edad entre los 40 y los 60 años, pese a ello cualquier persona puede sufrirlo. Muchas de estas personas afectadas ni siquiera son conscientes de que sufren el SFC pensando únicamente que tienen una mala racha de estar cansados o, incluso, llegando a pensar que están bajos de defensas. Frente a esta desinformación al respecto, la frustración y la rabia son dos sentimientos comunes en los pacientes del síndrome de la fatiga ya que, por mucho que descansen, los síntomas no remiten y el cansancio sigue presente día tras día.

Lo primero a preguntarse sobre el síndrome de la fatiga es cómo se produce. Lo cierto es que no hay una explicación exacta que nos indique qué factores pueden predisponer a una persona a sufrir este síndrome. Se intuye que puede ser una mezcla de ellos entre los que destacan:

  • Estrés psicológico.
  • Infecciones virales.
  • Problemas del sistema inmunitario.
  • Desequilibrios hormonales.

Estos 4 factores son considerados de riesgo, pero por sí solos no son determinantes para concluir que una persona pueda tener riesgo de sufrir fatiga crónica.

Síntomas de la fatiga crónica

La siguiente pregunta que más se realiza en relación a este síndrome es cómo puedes saber si lo sufres o, si por el contrario, únicamente es una época de mayor cansancio. Frente a esto, al igual que hemos dicho anteriormente, no hay una ciencia exacta, aunque sí hay varios factores que se ven presentes de manera repetida en todos los pacientes:

  • Fatiga que no mejora con el descanso.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolores de garganta.
  • Mayor malestar de lo normal tras realizar un esfuerzo, tanto físico como mental.
  • Problemas de concentración y memorización.
  • Mareos.
  • Dolor muscular sin hinchazón o enrojecimiento.
  • Mayor sensibilidad a los olores.
  • Intestino irritable.

Como puedes ver estos síntomas pueden ser considerados más subjetivos, haciendo que sea más complicado identificar que la persona en sí padece SFC.

Consejos para enfrentarse al síndrome de la fatiga

Tal y como estamos mencionando a lo largo de todo el post, al no existir muchas evidencias que expliquen los motivos de este síndrome, es complicado ponerle remedio con tratamientos. No obstante, sí que se pueden llevar acciones a cabo para conseguir mejorar la calidad de vida del paciente y hacer que la fatiga vaya disminuyendo.

  1. Lo primero es anotar al detalle todos los síntomas que se padecen, ya que esto será el punto de partida para ir tratando de mejorar en cada uno de ellos.
  2. Lo ideal es contar con el apoyo de familia y amigos ya que, por lo general, el tratamiento partirá de un cambio de hábitos y lo mejor es que el círculo más cercano esté al tanto para favorecer esos cambios.
  3. Realizar entrenamientos cognitivos te puede ayudar a mejorar el control sobre tu vida e ir viendo cómo enfrentarse a las limitaciones que el síndrome te puede estar poniendo.
  4. Ejercicios de la mano de un fisioterapeuta. Un fisio te podrá ir indicando ejercicios para ir haciendo de manera gradual, de tal manera que puedas sentirte mejor contigo mismo y no caigas en un mayor cansancio.
  5. Ir viendo cómo tratar cada uno de los puntos de dolor. Por ejemplo, si uno de los síntomas es el no dormir de manera correcta, hay que centrarse en ver cómo superar este problema. Técnicas de relajación o hablar sobre ello pueden resultar de mucha ayuda.
  6. Por último, si con el síndrome de la fatiga crónica va ligada la depresión, es importante que la trates también. Bien sea de la mano de un psicólogo o de un médico especializado, aliviar los síntomas de la depresión repercutirá de manera positiva en los síntomas del SFC.

Esto son solo consejos para que te ayuden a ver con más amplitud un síndrome silencioso que afecta a muchas personas. Si crees que puedes padecerlo, lo ideal es que consultes con un profesional que te marque el camino a seguir. Recuerda explicarle al detalle qué síntomas tienes y, sobre todo, desde cuándo, ya que analizando esto será más sencillo encontrar el punto de inflexión o la acción que ha desencadenado este síndrome.

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